y sí sólo han pasado cuatro días o cinco pero la verdad es que odio la incomunicación y el silencio simplemente me desespera el silencio de la espera es el más horrible y ya tengo una bufanda hecha mi primer tejido y que quedó de lo más mono y ahora ya tengo casi la mitad de un vestido laaaaaargo pero la calma de Penelope aun no me llega y estoy cada día mas saltarina en vez de tejer un vestido largo creo que podría tejer muchas bufanditas de juguete o algo así muchas pequeñitas y saltonas es que las comunicaciones andan pésimo primero fue el boicot más grande contra mis bellas postales con lo cual descubrí la razón de la muerte de Romeo y Julieta definitivamente el culpable es el correo italiano y ahora estos cinco días y sé que falta menos que los días se acortan pero con la primavera se alargan y las hormigas y las mariposas me invaden y soy un alboroto generalmartes, agosto 22, 2006
alboroto
y sí sólo han pasado cuatro días o cinco pero la verdad es que odio la incomunicación y el silencio simplemente me desespera el silencio de la espera es el más horrible y ya tengo una bufanda hecha mi primer tejido y que quedó de lo más mono y ahora ya tengo casi la mitad de un vestido laaaaaargo pero la calma de Penelope aun no me llega y estoy cada día mas saltarina en vez de tejer un vestido largo creo que podría tejer muchas bufanditas de juguete o algo así muchas pequeñitas y saltonas es que las comunicaciones andan pésimo primero fue el boicot más grande contra mis bellas postales con lo cual descubrí la razón de la muerte de Romeo y Julieta definitivamente el culpable es el correo italiano y ahora estos cinco días y sé que falta menos que los días se acortan pero con la primavera se alargan y las hormigas y las mariposas me invaden y soy un alboroto generaljueves, agosto 17, 2006
Sur
Los días pasaron placidamente, mientras cada poro de mí se dejaba invadir por el aire, el viento y la lluvia. Ese viento y lluvia que en las primeras noches me arrullaban para sumergirme al maravilloso sueño bajo suaves frazadas y plumones y que me despertaban en la mitad de la noche mostrando toda la fuerza de la naturaleza la que a ratos me hacia pensar si no sería mejor amarrarse a la cama por si al viento se le ocurría transformarme en Dorothy. Pero el viento pasó y a la cuarta noche me despertó el silencio, el cual me quedé escuchando despierta por un largo rato, sólo se alteraba por algún que otro pájaro nocturno o por las gallinas que anunciaban la cercanía del amanecer. Amanecer que llegó con los colores más maravillosos que puede tener un cielo limpio, con los árboles más verdes que puedan existir y con ese aire que a los citadinos nos hace doler la nariz al inspirarlo.Las tardes transcurrieron tranquilas frente al fuego, estableciendo una nueva comunicación con mi abuela entre palillos y puntos derechos y revés. Lo único que me distraía de mi tejido era la lectura, la que al comienzo fue accidentada ya que descubrí que Proust y su Tiempo Recobrado no es el mejor acompañante para tardes tan rurales y después de bucear en la biblioteca de mi abuela descubrí a la señorita Emily Bronte con el señor Heatcliff y Catalina. Ufff, hace rato que un libro no me agarraba de esa manera, me reía para mis adentros mientras trataba de visualizar la imagen de mí leyendo Cumbres Borrascosas frente al fuego.
Y aquí estoy de vuelta en Santiago llena de pequeños y grandes regalos que me traje del Sur, de sabores y olores y de ganas de volver a los bosques mientras estos aun existen.
miércoles, agosto 09, 2006
cambiando de aire

Y bueno, cualquier persona que pretenda mantener su estado mental en un relativo nivel de sanidad necesita abandonar esta estresante urbe de cuando en vez. Y yo no salgo de ella ya hace demasiado tiempo. Hasta la inspiración se me anda acabando.
Así que me voy por un ratito, allá donde el pasto es veeeeeeerddeeeeee y el cielo muy azul. Aunque en esta época llueve harto, pero hasta la lluvia es más bonita.
Espero volver tan livianita como la niña del dibujo que por cierto es de Loopydog y se llama Journey.
Así que eso.
Hasta la vuelta.
jueves, agosto 03, 2006
Conversaciones robadas I.
Entre estación Universidad Católica y Los Héroes.
El: Hombre oficinista 35 años de edad (aprox.).
Ella: Mujer oficinista de 35 años de edad (aprox.).
El: Sí pu, tienes que cuidarte.
Ella: Por qué dices eso?
El: Por la Valeria, porque un cabro chico enfermo es plata.
Ella: Todo es plata.
El: Pero un cabro chico enfermo es más plata y más encima gasto inútil.
Ella: Cómo que gasto inútil? Acaso cuando tú estabas enfermo cuando niño era botar la plata? Le has dicho eso a tus padres? O sea que no debían gastar plata en ti?
El: No, pero igual. A mi viejo yo le dije que si le gustó huevear entonces que tiene que apechugar conmigo ahora.
Ella: Pero a tu mamá no le has dicho eso?
El: No, pero mi mamá es una vieja loca loca. Viste “Bota a mamá del tren”? Bueno, esa señora es un amor comparada con mi vieja. En serio. Si está reloca la vieja. Una vez me tiró una papa.
Ella: Una papa!!!!! Cómo una papa?
El: Así no más, y más encima estaba caliente. Resulta que ella estaba preparando una cazuela, y yo fui a la cocina y pesqué un pedacito de pan, levanté la tapa y lo unté en la cazuela. Y mi vieja me pega el grito de que soy un cochino, que cómo se me ocurre. Y yo le digo: “Ay que tanto hueveo, si es solo un poquito”.Entonces ella llega agarra el cucharón y me tira una papa caliente.
Ella: Ay, pero tenia razón como vas y haces eso, además que te puede hacer una papa.
El: Tsch, me dolió pu.
Estación los Heroes, fín de mi viaje. : (

