
Uno de mis grandes placeres en la vida es comer.
Puede ser desde una suculenta cazuela a algún exótico y delirante plato de la cocina hindú pasando por los sabores inigualables de nuestros vecinos peruanos, y sin olvidar los generosos sabores de mi Rusia querida (disculpándome por todos los demás que no menciono).
Aprendí a disfrutar la comida aproximadamente a partir de los 15 años, y gracias a la maravillosa genética de contextura delgada he podido disfrutar de tal placer sin culpa y dejando sorprendido a más de un noble caballero quien al ver mi menudo formato se ha sorprendido con mi apetito en alguna cita. Lo que en vez de espantar debiera reconfortar ya que existe una relación directa entre la anorexia y la frigidez. Ambos son placeres.
La seducción de la comida es completa, parte con sólo mirarla, los colores, las texturas. Es muy importante que el plato tiente, que no sea demasiado grande porque espanta y quita el apetito de entrada. Después me acerco a él y empiezo a sentir los olores, romero, orégano, ajo, menta, coco, papas recién cocidas, mmmmmm. Ya tengo hambre. O simplemente el olor de las frambuesas en la mata en un calido día de verano.
Una vez que la veo, la huelo, empiezo acercarla a mi boca. Ahí cada bocado se debe tomar su tiempo, nada de tragar atolondrada, los sabores no todos aparecen de inmediato y nuestras papilas muchas veces están adormiladas. Además que morir atragantado es tan poco elegante como atropellado o de cualquier manera donde se vea parte de nuestros órganos internos (guaj). Me acuerdo la primera vez que probé un suspiro limeño del Cocoa creo que ha sido el único postre que no solo me arranco suspiros sino casi aullidos.
Bueno, esta reflexión de comida se debe a otra que nació de la proliferación de comida tipo en Santiago a lo largo de los años. Creo firmemente que tras las campañas de comida hay un oscuro plan de dominar el mundo. Ahora lo que está de moda es el sushi, casi todos comen sushi, a veces dejando fuera el resto de la gran y deliciosa variedad de la comida japonesa. Mi teoría es que los japoneses están tratando de dominar el mundo sometiéndonos con secretos ingredientes adictivos en el sushi.Y claro no son los primeros, también están los conocidos extraños aditivos que los gringos le ponen a las Pringles (lo que no es broma). Claro las papas fritas fueron un invento francés (creo, por algo le dicen french fries, o no?) después de Napoleon para tratar de reconquistar el mundo, pero no contaron que una cultura más dominante (los gringos) le quitaran la receta y las incluyeran en sus planes de estrategia. Los ingleses trataron de hacer lo suyo con la jalea, pero lo único que consiguieron fue convencer al pusilánime cuerpo médico y de ahí en adelante están recetando la jalea a los enfermos de todo y por todo.
Pero sacando las tristes cuentas los norteamericanos tienen dominada a una gran parte del planeta con su comida chatarra y haciendo engordar morbosamente quizás con que extraño y macabro fin a una gran parte de la población mundial.
Habrán aun mas conspiraciones alimenticias???


