martes, mayo 02, 2006

Nostalgia

la canci�La nostalgia y yo somos una sola forma y un solo cuerpo. Me agarra seguido, bien seguido. Me puede dar nostalgia por lo que pasó ayer, lo que no pasó o la típica de la infancia.

Según un amigo argentino la nostalgia es parte fundamental de mi alma rusa, algo absolutamente dostoyevskiano.

Pero sea de Chejov o de Dostoyevski la cosa es que está conmigo siempre, detrás de mis ojos que casi siempre ríen, detrás de mis sonrisas. Y no es que sea un temón, no, no es de las graves, es más bien dulce, a veces divertida, a veces ridícula. Como la que me agarró en el último viaje a Moscú en el cual anduve recorriendo cuanta ropa usada pude para encontrar un uniforme como el que usaba cuando chica pero en mi talla. Búsqueda absolutamente infructuosa ya que estos se dejaron de usar por allá en el año 89 y estábamos en el 2003. Pero que se le va hacer, era la nostalgia del momento, como la que tengo siempre por los helados “Eskimo” que nada tienen que ver con esa cosa que se pusieron a vender en verano en las calles de Santiago.

Pero entre tanto ataque de nostalgia he descifrado grandes preguntas de mi vida. La semana pasada gracias a mi amistoso y adictivo soulseek encontré más de 100 canciones infantiles rusas. Obviamente mi dedito siempre bien entrenado dijo inmediatamente “download” y ahí comenzó. No paraba de cantar, de reír, de emocionarme, de repetir como disco rayado algunas de esas cancioncitas. Y por ejemplo descubrí el origen de mi amor absoluto por Tom Waits, ahí estaba el origen de todo. Una canción infantil cantada por un Tom Waits ruso con toda la carraspera propia de su voz. Después encontré fragmentos del cuento musical “Los músicos de Bremen” y claro como era un fragmento me puse inmediatamente a buscar las otras partes y las encontré. Después me acordé de mi disco con el cuento del Principito, y tras abrir y cerrar enlaces por fin lo volví a escuchar después de ........, ni me acuerdo cuantos años.

Es que la verdad no lo puedo ni quiero evitar. Me encanta recordar todo tipo de cosas. Es mi memoria, soy yo, que camino por las calles y me rió de la nada porque algún recuerdo me hace cosquillas ahí, justo en el medio del pecho. Porque los recuerdos que aparecen son siempre buenos, y los malos, los malos se los dejo a mi psicóloga.

Aqui está la canción de la cual hablo.


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6 comentarios:

bitxuverinosa dijo...

tres cosas:

una: comunicarle cómo envidio a la gente con buena memoria. yo soy como los peces. cada cinco segundos borro y empiezo de nuevo.

dos: comunicarle que puede usted satisfacer su amor absoluto hacia tom waits en este nuevo blog dedicado a su pequeña gran persona
http://maquinadehuesos.blogspot.com

tres: E X I G I R L E que dé usted más datos sobre el disco de música infantil rusa del que habla: título, artistas, nombre con el que aparece en soulseek... etc.

atentamente,

bitxuverinosa

Emilio dijo...

Excelente rayadura, muy sana por lo demás. Me gusta esa conexión con la infancia, la he tenido en ocasiones. Lo de Tom Waits y la interpretación de aquella canción rusa lo encuentro la raja, digno de un análisis.

Besos Agnes!

fgiucich dijo...

Me encantó la canción y al leer sobre tus nostalgias apareció frente a mí un pueblito en las costas del Adriático. Creo firmente que en el alma eslava existen fuertes componentes nostálgicos. Abrazos.

gallardo dijo...

Me llenaste el corazón de nostalgia, es fantástico como funciona. Pinta todo de recuerdos, de viejos amigos, de la vida por la que hemos viajado. Bello.
El Guary decía que era tu alma rusa la que te emparentaba a tu pueblo. Me vino la nostalgia del amigo que se fue.
Un beso

Elisa de Cremona dijo...

ufff me contagiaste la nostalgia...
lo del paraíso perdido será?
besos

Narval dijo...

Hola querida, te imagino cantando, que pequeña te vez