

Valmont, yo creía que su pasión por mi había desaparecido. Cómo es que ha vuelto a encenderse esa llama y con tan juvenil fuerza. De todas maneras es demasiado tarde. Usted no va a volver a encender mi corazón. No otra vez. Nunca más. Se lo digo no sin lástima Valmont. Sin embargo hubo minutos, quizás debiera decir instantes, un minuto, eso es una eternidad, donde gracias a su compañía fui feliz. Estoy hablando de mi, Valmont. No conozco sus sentimientos. Y a lo mejor debería hablar de minutos en los que lo pude haber necesitado para eso, usted, eso era su habilidad en el trato de mi fisiología, algo para sentir, que recuerdo con placer. No ha olvidado como manejar esa máquina. No saque su mano. Porque yo no siento nada por usted. Es mi piel que lo recuerda. O a lo mejor es la suya, yo hablo de mi piel Valmont, es simplemente lo mismo, ¿cómo?, a que animal esta sujeto el instrumento de su instinto, mano o garra. Cuando cierro los ojos, es usted hermoso Valmont. O jorobado si lo deseo. Es el privilegio de los ciegos. Usted tiene la mejor de las suertes en el amor. Puede ahorrarse la comedia que acompaña una relación. Pues usted ve lo que quiere. El ideal seria ser ciego y tartamudo. El amor de las piedras. Lo he asustado Valmont. Que fácil es desanimarlo, no lo conocía así. Le ha causado heridas el mundo de las damas después de mí. Lágrimas. Tiene usted un corazón Valmont. Desde cuando. O su hombría se ha dañado después de mí. Su aliento sabe a soledad. La sucesora de mi sucesora le dio el pasaporte para irse. El amante abandonado. No. No retire su delicado ofrecimiento, mi señor. Yo compro. Yo compro en cualquier caso. Los sentimientos no son de temerse. Por que tendría que odiarlo si nunca lo he amado. Frotemos nuestras pieles. Ah, la esclavitud de los cuerpos. Vivir el martirio sin ser dios. Tener conciencia, pero no fuerza sobre la materia. No se apresure Valmont. Así está bien. Sí, sí, sí, sí. Estuvo bien actuado. Que me importa el deseo de mi cuerpo, yo no soy una criada de establo. Mi cerebro funciona normalmente. Estoy bien fría Valmont. Mi vida, mi muerte, mi enamorado.
Extracto Pieza de teatro "Quartet" de Heiner Müller
Pelicula del tema "Relaciones Peligrosas" de Stephen Frears
El origen de todo libro "Amistades Peligrosas" de Chordelos de Laclos


5 comentarios:
Bellas palabras Agnes.
"It's beyond my control", como decía el Vicomte.
Inolvidable novela epsitolar, inolvidable película.
Si quieres te ofrezco mis humildes servicios de fotógrafa aficionada, podrías quedar mucho mejor que en esa monstruosidad que pusiste. Me dio un poco de susto y lástima porque tienes lindos rasgos y no te mereces verte de esa forma. Claro, salvo que ese sea el juego y que esa no seas tú. Si es eso último disculpa mis impertinencias.
Te mando un beso. Chaooo.
¿Eres tú querida Agnes? No estoy segura, pero me estremecí al ver tu foto frente al espejo. ¿Eres tú a quien detuve un domingo en Valparaíso?. Eres y no eres mi madre y eres como una hermana que no tuve, aunque tengo una que quiero mucho, pero no tiene ese espejo que veo en ti. ¿Eres tú querida Agnes?
Que heavy… Realmente me impresioné al leer tu respuesta. Ayer me quedé todo el día pensando en que tal vez te había confundido, en que mi mensaje tenía más melodrama que poesía, en que una vez más había pecado de impulsiva y le había puesto mucho color. En efecto eras tú y nuestras vidas tienen un guiño de coincidencias. Pero también es cierto que cuando duermo poco (que ha sido la tónica de los últimos días) sobreactúo y comienzan a pasarme cosas dignas de Ripley y este es el caso. El mundo es efectivamente muy raro. Y yo a veces vivo en la dimensión desconocida… aunque tal vez no es para tanto, de hecho también me pasó algo parecido con Roberto A. Resulta que comencé a hablar con él y había sido pololo de la hermana de mi papi en el colegio. Es cierto, nos debemos un encuentro. Le puedes escribir un mail a mi padre-tío bloggero (tiene su e-mail en el mundo sigue ahí) y le puedes pedir mi dirección electrónica (ya le conté la historia).
P.
Feliz serviré de puente entre ustedes, seré el correo del Zar en versión siglo veintiuno.
¿Puedo ofrecerme para algo más?
Tal vez escribir cartas en la espalda, como el Vicomte.
Au revoir!
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