Fue lo primero que leí apenas llegada a Moscú Dve Lubianki en Novaya Gazeta.
Quise traducirlo y subirlo de inmediato pero entre las emociones y la inercia se fue quedando en el tintero. Después yo me subí al metro y me llené de muchas sensaciones, sentí parte de esas Lubianka sobre mí.
Pero el artículo quedó entre mis neuronas y la necesidad de compartirlo también.
Aquí va con un poco de desfase.

Dos Lubianka.
Texto original: Arkadiy Babchenko
Nota de referencia (fuente Wikipedia):
Lubianka mayor: calle en el centro de Moscú.
Lubianka: estación del metro de Moscú.
Lubianka: referido al edificio de los organismos de seguridad gubernamental en la calle Lubianka.
Lubianka: metonimia – frecuentemente utilizada en las publicaciones no oficiales y en el lenguaje coloquial para referirse al conjunto de los órganos de seguridad gubernamental.
Ellos tienen un buen pasar. Ellos tienen todo en orden. Saben que a ellos nunca les pasará nada. Ellos viajan en autos con sirenas, atropellan a las personas y jamás bajan al metro. Ellos ofrecen protección y al mismo tiempo destruyen negocios. Arman alianzas. Se pelean por el poder y las lukas. Engordan sus culos, construyen palacios y no saben de problemas. Ellos nunca serán volados en pedazos.
Los habitantes de la Lubianka superior. La que también está en la cima de la pirámide feudal.
Y existen otros. A esos se los puede hacer volar en pedazos en el metro, y se les puede atropellar con sus Mercedes de servicio, fustigar en las protestas, involucrarlos en asuntos turbios, quitarles los negocios y las propiedades, borrarlos desde la faz de la tierra, apretarlos a diestra y siniestra, rodearlos con vehículos blindados y con tanques con los cañones calientes y listos para disparar.
Todos esos otros, somos nosotros. Los habitantes de la Lubianka inferior. Encerrados al fondo en los pasos bajo nivel y en el fondo de la pirámide.
No va a existir un colapso del estado, porque nosotros no tenemos un estado. Este ya colapsó. No existe un ministerio del interior, ni senado, ni parlamento ni siquiera existe la burocracia. Sólo existen grupos de personas – que ni siquiera alcanzan a ser una sociedad, porque "homo homini lupus”, son los que se pelean entre ellos por el poder y las lukas, se ocupan de sus problemas personales y de todo lo que se le ocurra menos de entregar seguridad.
Lo que me sorprendió el día de los atentados en el metro era la ausencia de la policía. Si hubo una explosión, y a continuación una segunda – es lógico suponer la probabilidad de una tercera? Cuarta? Quinta? Lo lógico sería llenar el metro de especialistas con perros, poner detectores de metales, revisar a todos en las entradas y las salidas - puedo asegurar que las personas lo hubiesen entendido,- enviar grupos de psicólogos de civil para detectar a los sospechosos. Y en el último de los casos suspender el servicio completo del metro.
Pero las pelotas.
No hubo absolutamente nada.
De todas las medidas anti-terroristas solamente anunciaron por la radio el cierre de la línea Sokolnicheskaya, que fue en la línea donde se produjeron los atentados. Y pusieron al medio de la estación a tres pacos rasos, echando la talla.
Y eso sería todo.
El sillón del general de la FSB (departamento federal de seguridad interior) es el pasaje al país de las maravillas. El ticket al paraíso. Y en ningún caso una obligación de velar por la carne de cañon que tiene bajo los pies. La búsqueda de los terroristas, el análisis de las explosiones, la seguridad, el rescate de las víctimas – todo eso está demás, es una molestia desagradable que entorpece el trabajo.
Ellos se reunirán alrededor de una mesa, pondrán cara de circunstancia, harán importantes declaraciones, hablaran sobre las mujeres suicidas y el aumento de las normas de seguridad y se irán a seguir echándose lukas al bolsillo.
Nada va a cambiar. Porque ellos viven en otro mundo. En otra Lubianka. En la superior. Y la inferior para ellos no vale nada.
Somos nosotros los que creemos que les pagamos el sueldo. Pero ellos saben que eso no es así.
Y esto significa que a nosotros van a seguir volándonos en pedazos.


3 comentarios:
Bueno el artículo! Y creo que la trductora lo hizo de lujo... ¿podrían decir los rusos "las pelotas!"? es una gran expresión! je
Una nota más que interesante. Abrazos.
no es necesario viajar a moscu para descubrir el mundo feliz
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